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miércoles, 16 de enero de 2013

Gang (III)

8. XR: Hablando de bandas, Kizo dice contar en el libro "una historia desconocida". ¿Qué faltaba por decir para que las bandas fueran mejor comprendidas? YM: Es un poco como la historia del rap en Francia, una especie de subcultura popular menospreciada por los intelectuales y los poderes públicos. Los verdaderos héroes de barrios salidos de la inmigración no son ni el "chevalier Bayard" ni Vercingetorix, sino más bien Jo Dalton o Jean Gab1. En lugar de reorientar la "revuelta" hacia el confort neoliberal -el ejemplo de redención del rapero Joe Starr es el paradigma-, nuestras élites se ensañan estigmatizando los movimientos populares que no entienden. 
9. XR: "Gangs Story" viene acompañado por un documental homónimo sobre el fenómeno de las bandas en Francia. ¿Qué te parece la forma en que este complemento audiovisual refleja en la pantalla las fotos que hiciste para el libro? YM: No sé. No he visto el documental. No fui invitado a la proyección privada. Se difunde a través de una cadena de pago que no tengo. Estoy contento por Kizo, que ha llevado a cabo y a buen puerto el proyecto. Las generaciones jóvenes piensan en video cuando tienen algo que decir. Para la mía era la fotografía la que transmitía la información al gran público. 
10. XR: En este sentido, ¿Qué piensas de la famosa película "La Haine" de Mathieu Kassovitz o los videos de Romain Gavras para los franceses "Justice"? YM: Son películas hechas por autores con mucho talento. Una serie de sucesos reagrupados en seis minutos o una hora treinta y seis. Lo normal del género. Estas películas tienen el mérito de hablar de la periferia, aunque la imagen que se da de ella sea parcial y tendenciosa. El problema de los habitantes de barrio no es que se hable bien o mal de ellos -lo normal para cualquier otra comunidad-, sino más bien el de existir. 
11. XR: ¿Tienes algún recuerdo especial de alguien en particular? YM: Sí, algo que me ha hecho valorar el abismo que separaba a los habitantes de las "ciudades" de los de los barrios. En febrero de 2012 tenía una cita con Kizo, en el barrio de la Grande Borne, en Grigny. Quería regalarle un libro sobre el boxeador Cassius Clay. El ejemplar era imponente, de al menos 50cm por 70cm. Rápidamente se formó una aglomeración alrededor de Kizo y del libro. La mayoría de los jóvenes presentes no podían ni imaginar que un libro pudiera sobrepasar el formato bolsillo. ¡Todos querían tocarlo, ver las imágenes! Para mí era una escena surrealista, en Francia, en 2012, ¡a 20 kilómetros de París!




sábado, 12 de enero de 2013

Gang (I)

Yan Morvan es uno de los grandes fotoperiodistas de nuestra era que no sólo ha cubierto más de treinta conflictos armados, sino que también ha documentado las principales bandas urbanas de los últimos cuarenta años. Sin embargo, por encima de todo, Yan es una de esas personas por las que merece la pena escribir, ya que todo conocimiento y reconocimiento hacia su trabajo parece siempre insuficiente.


miércoles, 10 de agosto de 2011

Panic (II)

La violencia vivida estos días desde que el pasado sábado un joven negro de 29 años murió a manos de la policía en el barrio de Tottenham, ha traspasado ya las calles de Londres extendiéndose a otras ciudades británicas como Leeds, Manchester o Birmingham.
Al igual que las famosas revueltas que se desencadenaron a finales de 2005 en algunos barrios de la banlieue parisina como Clichy-sous-Bois, decenas de coches y edificios fueron pasto de las llamas mientras las tiendas y pequeños comercios de la ya de por sí castigada working-class sufrían el pillaje de grupos dispuestos a llevar el get rich or die tryin' hasta sus últimas consecuencias amparados por la gratuidad de servicios tan populares como el messenger de BlackBerry (BBM), cuya navegación privada permite que los mensajes circulen encriptados vía internet, ralentizando así su rastreo.
Ante la dificultad de defender esta puesta en escena -tan radicalmente opuesta a las protestas canalizadas a través del movimiento 15-M-, David Cameron decidió interrumpir al fin sus vacaciones dispuesto a reforzar in situ la "ciudad sin ley". Para evitar que alguien pudiera pensar que el combinado de desempleo y marginalidad unido al anuncio de recortes sociales pudo tener algo que ver en el devenir de los acontecimientos, el primer ministro británico se apresuró en tacharlos de "pura y simple criminalidad". Por si acaso. Y es que Cameron ha de lidiar también con un Scotland Yard descabezado que, además de destacar por su gatillo fácil, atraviesa también la peor crisis de su historia tras verse implicado en el reciente escándalo de las escuchas ilegales que propiciaron el cierre del longevo "News of the World" con el que los británicos llevaban desayunando la friolera de 168 años.
Mientras tanto, los ciudadanos han vuelto a dar ejemplo una vez más y, escoba en mano, han organizado los primeros grupos de voluntarios dispuestos a limpiar algunas de las zonas afectadas por unas revueltas que siempre encontrarán en The Clash (London's Burning), Sex Pistols (Anarchy in the UK) o The Smiths (Panic) la versión premonitoria de unos hechos condenados a repetirse.