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miércoles, 23 de enero de 2013

B.S.O.

A mediados de los setenta, los últimos resquicios del flower-power se daban de bruces con la aparición de un nuevo movimiento que, a base de berridos y grandes dosis de provocación, despertó a toda una generación. Treinta y seis años después del mítico "Never Mind The Bollocks" y de aquellas primeras instantáneas de Salvador Costa llegadas a nuestro país apenas cumplidos dos años de la muerte de Franco, cabe preguntarse: ¿Podría ser el punk la banda sonora apropiada para los tiempos en que vivimos? Si prestamos atención a las novedades editoriales, la respuesta parece evidente.


miércoles, 10 de agosto de 2011

Panic (II)

La violencia vivida estos días desde que el pasado sábado un joven negro de 29 años murió a manos de la policía en el barrio de Tottenham, ha traspasado ya las calles de Londres extendiéndose a otras ciudades británicas como Leeds, Manchester o Birmingham.
Al igual que las famosas revueltas que se desencadenaron a finales de 2005 en algunos barrios de la banlieue parisina como Clichy-sous-Bois, decenas de coches y edificios fueron pasto de las llamas mientras las tiendas y pequeños comercios de la ya de por sí castigada working-class sufrían el pillaje de grupos dispuestos a llevar el get rich or die tryin' hasta sus últimas consecuencias amparados por la gratuidad de servicios tan populares como el messenger de BlackBerry (BBM), cuya navegación privada permite que los mensajes circulen encriptados vía internet, ralentizando así su rastreo.
Ante la dificultad de defender esta puesta en escena -tan radicalmente opuesta a las protestas canalizadas a través del movimiento 15-M-, David Cameron decidió interrumpir al fin sus vacaciones dispuesto a reforzar in situ la "ciudad sin ley". Para evitar que alguien pudiera pensar que el combinado de desempleo y marginalidad unido al anuncio de recortes sociales pudo tener algo que ver en el devenir de los acontecimientos, el primer ministro británico se apresuró en tacharlos de "pura y simple criminalidad". Por si acaso. Y es que Cameron ha de lidiar también con un Scotland Yard descabezado que, además de destacar por su gatillo fácil, atraviesa también la peor crisis de su historia tras verse implicado en el reciente escándalo de las escuchas ilegales que propiciaron el cierre del longevo "News of the World" con el que los británicos llevaban desayunando la friolera de 168 años.
Mientras tanto, los ciudadanos han vuelto a dar ejemplo una vez más y, escoba en mano, han organizado los primeros grupos de voluntarios dispuestos a limpiar algunas de las zonas afectadas por unas revueltas que siempre encontrarán en The Clash (London's Burning), Sex Pistols (Anarchy in the UK) o The Smiths (Panic) la versión premonitoria de unos hechos condenados a repetirse.





jueves, 10 de febrero de 2011

Still (II)

El director de la Academia de Francia en Roma, también conocida como Villa Médicis, Éric de Chassey, comisiona hasta el 20 de marzo la exposición "EUROPUNK: La cultura visual punk en Europa, 1976-1980".
Lejos de caer en el fetichismo o la nostalgia, la muestra propone un pionero redescubrimiento a nivel internacional de la repercusión artística y visual del movimiento que 35 años después de su gestación sigue renovándose gracias a diseñadores como Jean Paul Gaultier. Calcando el esquema narrativo de 24 Hour Party People, la exposición toma como punto de partida el debut televisivo de Sex Pistols en el programa "So It Goes" de Granada Televisión en 1976 -considerado el año oficial del nacimiento del punk-, y concluye tres años después con la primera aparición de Joy Division en la BBC. La selección de más de 500 artículos -fanzines, pósters, flyers, carátulas de vinilos, o prendas de ropa ya históricas- recopilados para la ocasión de colecciones públicas y privadas, resumen el contagioso sentimiento de urgencia e inmediatez creativa que rápidamente dotó al punk de una estética contracultural y subversiva. No obstante, de entre toda la provocadora imaginería colectiva surgida de los ilustradores y diseñadores gráficos del momento, el trabajo que sin duda destaca es el de Jamie Reid. Quien fuera compañero de clase de Malcom McLaren, convirtió ese experimento llamado Sex Pistols -cuyo making off quedó patente en la mítica "The Great Rock'n Roll Swindle"- en una marca mundialmente reconocida que, a su pesar, logró hacer cool hasta a la propia reina de Inglaterra.





domingo, 12 de abril de 2009

El sonido de Inglaterra

Mientras Sex Pistols levantaba ampollas con su himno antimonárquico God Save the Queen en la Inglaterra de finales de los setenta, un adolescente llamado Ian Curtis se preparaba para liderar uno de los grupos más legendarios de la música británica. 
A pesar de que el nombre por el que fueron conocidos durante los primeros meses de existencia fue Warsaw en honor al tema Warszawa de la trilogía de Bowie dedicada a Berlín, pronto se transformaron en Joy Division con el lanzamiento de las cuatro canciones recopiladas en el primer EP An Ideal For Living, preparando el terreno de su álbum debut Unknown Pleasures. Ideado por el diseñador gráfico Peter Saville, el resto de la estética del grupo, responsable en parte del mito creado en torno a ellos, correría de parte del fotógrafo holandés Anton Corbijn. Aclamado director de videoclips musicales y mano derecha en la actualidad de pesos pesados como Depeche Mode o U2, es también el autor de la otra cara de la moneda desde que Michael Winterbottom dirigiera la frenética y colorista 24 Hour Party People al llevar a la gran pantalla su versión de Joy Division  a través del proyecto Control del que también hay publicado un libro a modo de diario.
Teñida en el estricto blanco y negro marca de la casa, el film que aquí llega con dos años de retraso -al igual que I´m not there, una de las últimas películas del impecable Heath Ledger acompañado de un reparto coral sin precedentes en homenaje a Bob Dylan, o Factory Girl en el que Sienna Miller se mete en la piel de la it girl de Warhol, Edie Sedgwick, en el papel de su vida- se basa en la biografía Touching from a distance escrita por la viudísima Deborah Curtis mucho antes de que Courtney Love hiciera de ello un estilo de vida rentable -especialmente ahora que se cumplen 15 años de la muerte de Kurt Cobain- ya que Ian Curtis se suicidó poco antes de ver cómo su segundo trabajo, Closer, y una inminente gira por los EE.UU. vieran la luz. Conocedora de los continuos ataques epilépticos -muchos de ellos en el propio escenario en plena actuación- y la constante medicación a menudo mezclada con abundantes dosis de alcohol, Deborah llegó a confesar que "la gente admiraba a Ian por las mismas cosas que le destruían".
Ajeno a estos y otros riesgos, el legado de Curtis nos deja una inconfundible voz gutural cuyos registros paseó con oscura maestría desde el punk de sus inicios, al rock que inauguraba los años 80' (She´s lost control, Transmission, Shadowplay), sin olvidar las baladas hipnóticas (Atmosphere) o la innovadora incorporación de la electrónica que presagiaba el comienzo del acid house (Love will tear us apart) con el que Ian nunca llegaría a bailar.