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lunes, 19 de noviembre de 2012

Lynch

Paris Photo clausuró anoche su última edición en la capital francesa con un broche de oro al contar en exclusiva con la inmejorable presencia de David Lynch, a quien previamente le habían encargado que seleccionara 99 fotografías recopiladas en la publicación "Vu par David Lynch". Además de la habitual firma de libros, el aclamado director -que también ha demostrado su potencial creativo en otras muchas disciplinas como la pintura, la música o la propia fotografía-, maravilló al auditorio del Grand Palais con una conferencia en la que desveló algunas de las sensaciones que le llevaron a escoger unas instantáneas que ya forman parte del inagotable universo lynchiano
En este sentido, una vez hecha la selección, Lynch le cede toda la magia que para él conlleva la interpretación de cada obra a la subjetiva mirada del espectador, tanto si se trata de una fantástica abstracción (Chris McCaw, "Sunburned GSP#531") como si se intuye la influencia de artistas de la talla de Edward Hopper (Olivier Metzger, "Aquarium") o Francis Bacon (Charlotte Dumas, "Rise Arlington national cemetery VA").


martes, 14 de agosto de 2012

Silencio

Hasta ahora, David Lynch nos tenía acostumbrados a transitar por esa delgada línea que divide la razón de lo soñado. Un viaje sensorial guiado por la camaleónica creatividad de este artista, músico y director cinematográfico a quien el mundo que conocemos se le quedó pequeño hace mucho tiempo. 
Por suerte,  sus seguidores hemos podido hacernos eco con el tiempo de gran parte de su genialidad a través de la gran pantalla. No conforme con dejarla habitar ahí, Lynch ha decidido acercárnosla un poco más en un inusual intento de comunión total con su público. 
Se trata del Club Silencio, el mítico local lynchiano que hace un año abandonó las calles de Mulholland Drive para encontrar acomodo en el 142 de la rue Montmartre de París. 
Con una arquitectura, mobiliario e interiorismo diseñado por el director de Twin Peaks, el Silencio ofrece a sus miembros y acompañantes un cine, una pista de baile, y una librería concebidos como una extensión del propio Lynch, que como él mismo afirma, "no tiene ventanas, así que una vez dentro podrías estar en cualquier sitio o en ninguna parte". O lo que es lo mismo, en una de esas realidades paralelas que sólo David Lynch sabe crear.