La emergente escena artística china quedó representada anoche en París gracias a la primera exposición en la capital gala del polémico poeta y fotógrafo Ren Hang, un joven artista cuya aparente timidez en las distancias cortas contrasta con las imágenes que colgarán hasta el próximo 14 de marzo en las paredes de la Nue Galerie de Pantin. Con una obra tan ligada a la permanente censura sufrida en su país -supera eso, Instagram- como a sus innegables referentes -Araki, Terry Richardson, Ryan McGinley...-, no es de extrañar que el propio Ai WeiWei decidiera incluirlo en su ya célebre exposición colectiva "Fuck Off". Y es que, en su doble condición de artista y homosexual, Ren Hang está llamado a convertirse en el documentalista oficial de esa otra desprejuiciada juventud china, demostrando al resto del mundo que el potencial del gigante asiático no sólo es irremediablemente económico, sino también prometedormente artístico.
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sábado, 18 de enero de 2014
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martes, 21 de febrero de 2012
Crabs
Tal y como reza su editorial, el periódico Libération llegó esta mañana a los kioskos convertido en un subversivo "espacio de intervención artístico y político" de la mano de Ai Weiwei.
El resultado ha sido un fantástico número especial impregnado por la habitual simbología del artista. Una simbología punzante y perceptible desde la propia portada, en la que el disidente chino posa con algunos de los billetes donados por los más de 30.000 internautas -de quienes llegó a recibir cerca de 9 millones de yuanes en una semana-, para lograr pagar una multa por un supuesto fraude fiscal del que nunca se aportaron pruebas.
A través de una entrevista sin desperdicio, este iconoclasta a medio camino entre Marcel Duchamp y Andy Warhol corrobora una vez más la coherencia entre su actitud vital y artística frente al poder ejercido por el Gobierno chino. En este sentido, justifica sus polémicos desnudos -a menudo tachados de pornográficos- como un provocador acto de transparencia, exhortando a las autoridades chinas a presentarse ante la sociedad en igualdad de condiciones.
A la espera de un glasnost como el de Gorbachov, Ai Weiwei denuncia la actual corrupción, a su juicio promovida por las antiguas reformas de Deng Xiaoping, que, desde hace treinta años, han permitido a una parte de la población contradecir los principios comunistas y enriquecerse sin ningún complejo.
Una vez llegados a la mitad del periódico, un póster a doble página repleto de cangrejos de río supone la agridulce metáfora con que el artista obsequia a los lectores. Según él mismo explica, "cangrejo" es la palabra que vulgarmente se utiliza para hablar de censura aprovechando que su pronunciación coincide con la palabra "armonía". Dado que desde 2004 el Gobierno chino evoca la necesidad de tener "una sociedad armoniosa", los internautas la han adoptado como un eufemismo en tono de burla.
Pero además, Ai Weiwei también está de actualidad gracias a la exposición "Entrelacs" que el Jeu de Paume inaugura hoy en París hasta finales de abril. En ella, una selección de videos y fotografías -muchas de ellas ya difundidas a través de su blog o su popular cuenta en Twitter-, explora la transformación de China con la que el artista se encontró a su vuelta a casa tras una inolvidable experiencia neoyorquina de diez años. Esta exposición coincide también con el reciente premio especial del jurado del festival de Sundance por el documental "Ai Weiwei: Never Sorry" que la directora independiente Alison Klayman presentó sobre el artista chino.


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lunes, 5 de diciembre de 2011
Crash (II)
Por un instante, el pasado tres de abril miles de personas en todo el mundo se plantearon a lo largo del día una misma pregunta: ¿Dónde está Ai Weiwei?. Y es que a partir de ese domingo y durante casi tres meses, el artista y disidente chino más influyente del mundo estuvo en paradero desconocido tras haber sido detenido en el aeropuerto de Pekín, cuando trataba de coger un avión con destino a Hong Kong.
Sin embargo, dada la trayectoria de Weiwei, resulta inevitable pensar que, detrás de los supuestos "delitos económicos" de los que se le acusó, en realidad no hubiera un intento por parte de las autoridades chinas de intentar silenciar de nuevo una voz discordante, aplicando una censura similar a la que en 2009 impidió conmemorar el vigésimo aniversario de la matanza estudiantil en la famosa plaza de Tiananmen.
Hijo del famoso poeta Ai Qing -represaliado y deportado durante la Revolución Cultural-, Weiwei fundó a finales de los setenta el grupo "The Stars", considerado el precursor del arte contemporáneo chino. En 1981 decidió mudarse a Nueva York, donde se instaló algo más de una década, lo que le permitió entrar en contacto con corrientes como el dadaísmo, el minimalismo o el pop art. Una vez de regreso a China, Weiwei co-fundó la "Chinese United Overseas Artist Association" y en el año 2000 comisarió la polémica exposición "Fuck-Off" en Shangay que terminó siendo clausurada por la policía. No obstante, al margen de esta puntual publicidad gratuita, lo subversivo de las obras de Weiwei sigue residiendo más en su contenido que en su continente. En este sentido, nada es casual.
Un ejemplo reciente lo encontramos en "Sunflower Seeds", la instalación con la que en 2010 llenó los 1000 metros cuadrados de la Sala de las Turbinas de la Tate Modern londinense con 100 millones de pipas de porcelana. Una alusión muy poco inocente que, en palabras del crítico de arte Philippe Dagen, "hace referencia al dogma maoísta según el cual el pueblo chino debía girarse hacia su jefe supremo al igual que los girasoles se giran hacia el Sol".
En otra ocasión, la acción consistió en destruir un jarrón de la dinastía Han con la que, a modo de catarsis, se destruían también los tradicionales valores históricos y culturales asociados a él y que hasta entonces parecían intocables. De nuevo la cerámica como hilo conductor, no sólo por el hecho de representar la industria china por excelencia, sino también por ser el mismo material utilizado por uno de sus ídolos: Marcel Duchamp.


viernes, 2 de diciembre de 2011
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