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martes, 2 de noviembre de 2010

Got Tea? (II)

Todo parece prever que a partir de esta madrugada -hora española- el tradicional revés de las elecciones legislativas que los inquilinos de la Casa Blanca acusan en el ecuador de sus mandatos confirmará el giro hacia la (ultra)derecha del país.
Perder la mayoría de los 435 escaños que se renuevan en la Cámara de Representantes y los 37 que este año lo hacen en el Senado -la Cámara Baja y Alta del Congreso respectivamente-, provocaría con toda probabilidad llevar de urgencia al quirófano las prometidas reformas sanitaria, financiera y de inmigración de Obama que, hasta ahora, permanecían en la UCI. Por otra parte, tal y como apunta el actual número de la revista TIME, estos comicios clave de financiación ilimitada, también supondrán una lucha por la recuperación de la identidad entre las propias bases del partido republicano frente a la desconcertante irrupción del Tea Party.
Decididos a hacer de Obama el presidente de un único mandato a la espera de un Ronald Reagan redux, este autodenominado movimiento popular capaz de transformar el voto de castigo en el voto del cabreo con populistas tácticas de guerrilla jaleadas mediáticamente vía FOX News, tendrá hoy finalmente la oportunidad de legitimarse. El origen de este acelerado éxito personificado en los nuevos cachorros del partido como Marco Rubio o Christine O'Donnell -capitaneados por Sarah Palin- queda recogido en el artículo La rebelión de las élites que la periodista y escritora Irene Lozano publicó el pasado 17 de octubre en el diario El País.
Según él, "los seres antaño periféricos que solían quedar descalificados para la carrera antes de empezarla -ya sea con la presencia de un negro en la Casa Blanca, una boda gay, o ese G-20 donde los brasileños opinan sobre la economía mundial-, están arrebatando los derechos y privilegios del establishment americano -formado por hombres blancos de mediana edad y cierto estatus socioeconómico-, que, ahora, han de competir en igualdad de condiciones por un puesto de trabajo o autoridad intelectual".
Mientras tanto, los resultados definitivos testarán la permanencia del espíritu "Yes, we can", o, por el contrario, el comienzo de un doloroso "Yes, we try"...




lunes, 15 de febrero de 2010

Tea-Baggin

El pasado 16 de noviembre, la súper estrella mediática Oprah Winfrey escenificó a modo de exclusiva mundial la reaparición política de Sarah Palin en una entrevista con descafeinadas preguntas previo pacto en la que, además, la ex candidata a vicepresidenta iniciaba la promo de su autobiografía "Going Rogue, An american life".
Ante la previsible conversación de sobremesa frente al sofá de Oprah -en la que lo más interesante fue constatar que, pese a la parodia Who's Nailin Paylin, las páginas del libro distan mucho de las memorias de Linda Lovelace- habrá que conformarse con la versión edulcorada ofrecida por la hockey mom -que pasea a su hijo con Síndrome de Down por los platós de televisión como complemento político- al tiempo que su ex yerno se recupera de las agujetas del gym para contraatacar luciendo palmito en la portada del Playgirl de marzo.
Sin embargo, con los ojos puestos en la hipotética candidatura presidencial de 2012 y un Obama dedicado a los complejos asuntos internos por imperativo electoral, sorprende pensar que, elevada sobre sus catorce centímetros de tacón, Sarah Palin pueda acabar gustando por los mismos motivos por los que, en parte, George W. Bush acabó ocupando finalmente la Casa Blanca.
Prueba de ello es su comodidad ante audiencias a priori poco exigentes -aunque igualmente decisivas- que, organizadas localmente a través de grassroots, terminan abanderando visceralmente las ideas más radicales contra el Gobierno demócrata, como es el caso de la Tea Party Convention cuyo primer aniversario contó con Palin como oradora de honor.
Las subidas de impuestos o el intento de reforma sanitaria son consideradas por los integrantes de este grupo -que toma su nombre del motín de 1773 en el que los colonos americanos se rebelaron contra la corona británica tirando por la borda todo el cargamento de té en el puerto de Boston- como una excesiva intervención del Estado en sus vidas que restringe sus libertades constitucionales, llegando a considerar al presidente un "racista de los blancos".
Mientras tanto, Palin sigue haciendo caja. Sabe que si todo empeora siempre podrá sustituir a su doble en el musical inspirado en Barack Obama interpretándose a sí misma o, ya puestos, a la propia Belén Esteban en ¡Mira quién baila!.
Al fin y al cabo, nadie notaría la diferencia.





viernes, 31 de julio de 2009

Sí a todo

La responsable de la campaña on line de Barack Obama, Rahaf Harfoush desvela en "Yes we did" el making off de la estrategia que contribuyó a posicionar al candidato demócrata en una marca de confianza recomendable para todos los públicos.
Tras una fugaz visita a nuestro país con motivo de la undécima edición del BDigital Global Congress el pasado mes de mayo -en la que la canadiense reconoció haber recaudado el 67% a través de Internet debido en parte al exitoso sistema de microdonaciones- el libro ofrecerá nueva información de primera mano sobre cómo involucrar tanto desde la instantaneidad de las múltiples redes sociales -pioneras en una campaña presidencial-, hasta la efectiva aplicación de grassroots que, al igual que el propio Obama en sus años de organizador comunitario en el South Side de Chicago, pretenden conseguir el apoyo de las bases ciudadanas puerta a puerta gracias a la activa movilización de cientos de voluntarios formados para la consecución de una causa común.
Una vez instalados en la Casa Blanca, este tipo de acciones dirigidas en la actualidad por Macon Phillips en el departamento de New Media -cuyo doble objetivo sigue siendo informar al mismo tiempo que se fomenta la participación civil en la Administración-, también se incluyen en "Yes you can. Buscando al candidato perfecto", en el que Jordi Segarra y Àlex Terés -dos de los pocos europeos que formaron parte del equipo asesor de Obama- radiografían en once realistas y clarividentes capítulos las condiciones que cualquier aspirante a liderar un proyecto político debería poder comunicar para existir.


jueves, 12 de marzo de 2009

Parental Control

El diario de Florida, St.Petersburg Times, ha puesto en marcha un proyecto en el que se rastrearán más de 500 promesas electorales realizadas por Barack Obama durante la campaña.
Todos los lobbies, grupos de presión, miembros del Congreso, o la propia Casa Blanca se convierten por tanto en potenciales fuentes de información, tanto si cumplen lo acordado en issues clave como la subida de impuestos, la energía o la retirada de tropas de Iraq como si no, ya que quedarán registradas en el Obameter con la irreversible mención de "promesa rota", algo que a día de hoy parece pasar de puntillas por delante del que fuera candidato por Illinois.


viernes, 30 de enero de 2009

Aguirre contra Nixon

Como contrapeso a la reciente investidura de Barack Obama, se estrena el próximo 13 de febrero "El Desafío".
A pesar de la sensación de déjà-vu generalizada en nuestro país debido a la(s) supuesta(s) trama(s) de espionaje en la Comunidad de Madrid, que parece decidida a contarnos toda la película entre la calle Génova y la Puerta del Sol, este ejercicio de democracia llevado por fin a la gran pantalla merece ser visto aunque sólo sea para constatar el hecho de que, como probablemente veremos, si hoy en día ocurriera lo mismo las consecuencias de los mismos actos serían bien distintas.
En 1977, tres años después de la forzosa dimisión de Richard Nixon, 45 millones de norteamericanos se pegaron durante cuatro noches a la pantalla de televisión para ver cómo su ya ex presidente trataba de esquivar las agudas preguntas del controvertido periodista británico David Frost. Subestimando a su interlocutor y convencido de que saldría airoso e incluso reforzado en los careos tras su vergonzosa salida de la Casa Blanca, Nixon terminó por caer en su propia trampa confesándose ante una nación.