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viernes, 23 de noviembre de 2012

P.P.M.

Cuando en marzo supimos que Ana Curra volvía a los escenarios para hacer suyo aquel prometedor debut con el genial Eduardo Benavente, una parte de la llamada Movida pareció resucitar con ella. Sin embargo, los inesperados fallecimientos de Bernardo Bonezzi el pasado 30 de agosto -considerado el niño prodigio durante aquellos primeros años de libertad-, y Pablo Pérez-Mínguez ayer, han dejado huérfana una importantísima parte de la escena artística de nuestro país. 
Y es que, a diferencia de iconos canallas como el gran Alberto García-Álix, P.P.M. -tal y como lo apodó el pintor Pablo Sycet-, retrató como nadie el despertar de una nueva generación que ya no veía España en blanco y negro. Cofundador de la revista Nueva Lente, Pérez-Mínguez ilustró también numerosas portadas de vinilos y de todas aquellas publicaciones que fueron surgiendo con la recuperación de la democracia, llegando a fotografiar para El Víbora la desternillante fotonovela "Toda tuya" escrita por Almodóvar y protagonizada por McNamara en calidad de vedette trash. 
Ganador del Premio Nacional de Fotografía en 2006, Pérez-Mínguez convirtió su estudio-taller en un auténtico lugar de peregrinación para el moderneo de la época -amén de casa Costus- en el que podía surgir desde un happening hasta la grabación de una de las escenas principales de la almodovariana "Laberinto de Pasiones". Además de sus míticas series "Mitologías Modernas", "Estética Mística" o sus famosos Fototextos, últimamente Pérez-Mínguez investigaba cada vez más las posibilidades estéticas que ofrece la utilización del desenfoque y el mundo digital. Con su pérdida, resulta evidente quiénes estaremos desenfocados de aquí en adelante.







jueves, 22 de septiembre de 2011

Older

Pedro Almodóvar lleva tiempo confesando sin tapujos que la madurez se ha instalado definitivamente en su proceso creativo. Y algo de razón debe tener cuando al rebuscar entre su filmografía más reciente asumimos por unanimidad la ausencia de aquel cine subversivo y provocador heredero del mejor John Waters que tanto influyó en la primera etapa de nuestro director internacional.
A cambio, Almodóvar pide a su público que se deje llevar con inocencia y entrega ante su nueva criatura, ofreciéndole un proyecto que comenzó a gestarse hace diez años y que ahora ve por fin la luz. Pasado todo este tiempo da la impresión de que La piel que habito nace como ese hijo rebelde que reniega de las antecesoras generaciones, aportando contención y austeridad donde antes reinaban el kitsch y el gusto por todo tipo de excesos.
Una vez inmersos en ella, muchos verán en esta adaptación de la novela "Tarántula" del escritor y ergoterapeuta francés Thierry Jonquet una revisión moderna de Frankenstein, en la que la protagonista, Elena Anaya, alterna sus largas horas de cautiverio con el quirófano donde el cirujano plástico Robert Ledgard (Antonio Banderas) va consumando su venganza a golpe de bisturí. Así, mientras que ¡Átame! comenzaba con el actor malagueño saliendo de un psiquiátrico con el fin de convertirse en el futuro marido y padre de los hijos de Marina (Victoria Abril), La piel que habito nos relega a la estupefacta contemplación de las andanzas de un psicópata sin escrúpulos del que también veremos sus puntos débiles.
Una trama oscura de identidades confusas acompañada por sutiles reencuentros como a tercera colaboración de Jean Paul Gaultier con el director manchego en el diseño de la segunda piel que cubre a Vera, o la ambientación creada por el infalible Juan Gatti gracias a los collage que pueblan el despacho del maquiavélico doctor Ledgard. No obstante, si hay algo que nunca cambia a lo largo de toda la filmografía almodovariana a pesar de este back to black cinematográfico, es su capacidad para mudar su propia piel.
Y si no, recuperen el cortometraje La concejala antropófaga y descubrirán la facilidad con la que el director parece volver sin inmutarse a los tiempos del "Suck it to me"...

Más información en WRONG MAGAZINE



jueves, 25 de agosto de 2011

Amén

"En las criaturas imperfectas es donde Dios encuentra toda su grandeza. Jesús no murió en la cruz para salvar a los santos, sino para redimir a los pecadores. Cuando miro alguna de estas mujeres siento hacia ellas una enorme gratitud, pues gracias a ellas Dios sigue muriendo y resucitando cada día" - Julieta Serrano, "Entre tinieblas"


martes, 28 de abril de 2009

Atacadas a la semana

La entrega de la ansiada Palma de Oro de la 62 edición del Festival de Cannes, en el que Pedro Almodóvar opta como firme candidato tras haber sido incluido en la sección oficial por Los abrazos rotos, comparte actualidad con otra de las obras que más alegrías ha dado al director manchego: Mujeres al borde de un ataque de nervios.
Varios meses de negociaciones entre El Deseo y Fox parecen confirmar la adaptación del film -que en 1988 le dio a conocer internacionalmente gracias a su nominación en la categoría de mejor película de habla no inglesa- en una serie de televisión para la pequeña pantalla para la que ya se está escribiendo el capítulo piloto de una hora de duración. Desechados los rumores sobre un posible musical pensado para los escenarios de Broadway, la futura serie, aún sin título, tratará de reproducir la estética almodovariana aprovechando el tirón generado por fenómenos televisivos como Sexo en Nueva York o Mujeres desesperadas incorporando guiños y referencias tanto a España como a la película original .
Viendo lo poco que tardó Kevin Spacey en ceder en 2007 el fantástico teatro que él mismo dirige al dramaturgo Samuel Adamson para la representación teatral de Todo sobre mi madre en pleno centro londinense, lo único que podemos decir es que, si Almodóvar llama a su puerta, no lo dude: ábrasela. No lo lamentará.



domingo, 5 de abril de 2009

Matrioska

Asimilada la madurez técnica y emocional como pulsión creativa, el que fuera documentalista underground del tardo franquismo español, Pedro Almodóvar, presenta su última película como una canción sin estribillo en la que la melodía suena muy bien en todo momento.
El director manchego en cuyos inicios captó con descarada perspectiva kitsch la imaginería de una sociedad que comenzaba a desinhibirse, logrando convertir en cañí el idolatrado movimiento pop recién importado de Estados Unidos, hasta plasmar el drama revestido de amargos recuerdos autobiográficos, parte en Los abrazos rotos con la intención de abarcar a todos los públicos, aunando el clasicismo de la puesta en escena con los guiños a sus fans más incondicionales.
Rompiendo su tradicional dirección de actrices en la línea de George Cukor, Almodóvar abre definitivamente las puertas de su mundo interior al universo masculino, exceptuando a la omnipresente Penélope Cruz -reencarnada en una intencionada Audrey Hepburn vintage- y el inabarcable talento de Carmen Machi, correspondido con un monólogo de nueve páginas escrito a su medida durante una noche de rodaje, que dio como resultado el cortometraje "La concejala antropófaga". La constatación de la fantástica facilidad del director para volver con pasmosa agilidad a sus orígenes trasgresores y calculadamente ordinarios, queda también patente en el auto homenaje de Mujeres al borde de un ataque de nervios dentro de la película "Chicas y maletas" que a su vez rueda el propio protagonista, dejando que el espectador vaya abriendo poco a poco esta matrioska de intriga y pasión obsesiva en la que Almodóvar le habla al cine, el cine habla de sí mismo y todos contestamos: Amén.