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lunes, 23 de abril de 2012

Question (II)

Los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas han otorgado una preocupante medalla de bronce al ultraderechista Front National liderado por Marine Le Pen que, con el 19% de los votos, consigue doblar prácticamente la no menos incómoda marca alcanzada por su padre en 2002. 
Al contrario que con el ultraizquierdista líder del Front de Gauche, Jean-Luc Mélenchon, -el principal rival con quien se disputaba ese simbólico tercer puesto-, la autoproclamada "candidata antisistema" logró movilizar el amplio voto oculto que hasta ayer había permanecido invisible en el conjunto de sondeos publicados durante los días previos a los comicios. En este sentido, la candidata que según el sociólogo francés Sylvain Crépon "ha democratizado la xenofobia", ha sabido colocar su populista discurso tanto en las clases obreras que languidecen a causa de la crisis, como entre aquellos jóvenes que, alcanzada la mayoría de edad, han acudido por primera vez a las urnas para ejercer su derecho a voto. Este hecho, unido a la ajustada victoria de François Hollande frente a un Nicolas Sarkozy que aparentemente llegaba a este primer examen con el electorado en sus horas más bajas, ha dejado un sabor agridulce en las filas socialistas, que no deberían dar nada por sentado hasta asegurarse la definitiva conquista del Elíseo el próximo 6 de mayo. 
A su favor cuentan con que la incesante crisis económica padecida hasta el momento no ha distinguido entre ideologías a la hora de tumbar gobiernos, de modo que nada garantiza a Sarkozy que a él no le pueda ocurrir lo mismo, convirtiéndose en el presidente de un único mandato incapaz de encabezar la segunda vuelta de la victoria. Poco queda ya de aquellos tiempos retratados en su particular biopic "La conquête". A cambio, siempre nos quedará el recuerdo de unas elecciones marcadas por el progresivo declive de Dominique Strauss-Kahn y los terribles asesinatos de Toulouse. Otra matanza politizada hasta la saciedad en medio de una campaña que en realidad nunca se llegó a interrumpir del todo.




sábado, 18 de junio de 2011

Show (II)

Mientras el socialismo francés alterna desde el diván la celebración del simbólico 30º aniversario de la llegada al poder de François Mitterrand con la particular bajada a los infiernos de Dominique Strauss- Kahn, Nicolas Sarkozy se hace, a su pesar, con la pantalla grande gracias a "La Conquête".
Presentada en primicia durante la pasada edición del Festival de Cannes, la cinta recrea los diversos obstáculos sufridos por Sarkozy desde su paso por el Ministerio del Interior hasta los entresijos finales de la campaña electoral de 2007 que finalmente le condujo a la victoria, convirtiéndose en el presidente de la quinta República francesa. Sorteadas las conspiraciones a sus espaldas tramadas en petit comité entre Villepin y Chirac -quien ya supo cómo capitalizar debidamente su experiencia al frente del Elíseo publicando hace unos días el segundo tomo de sus memorias-, "La Conquête" refleja también la terrible tensión que supuso la ruptura de Sarkozy con su entonces esposa Cecilia -cansada de soportar su doble rol de involuntario ticket electoral en calidad de mujer consorte y de consejera- al tiempo que su marido alcanzaba el mayor éxito profesional de toda su carrera.
Por otra parte, la regresión política parece haber calado en el mundo del cine -nada raro teniendo en cuenta lo difuminada que está en ocasiones la línea entre las habilidades de un verdadero actor y el servidor público- y próximamente podremos ver también a Meryl Streep caracterizada como Margaret Thatcher en el biopic de la primera ministra británica "The Iron Lady" o a Julianne Moore sustituyendo a la fantástica Tina Fey como la ex-gobernadora de Alaska y probable candidata presidencial Sarah Palin en la adaptación televisiva del libro "Game Change" que está preparando la cadena estadounidense HBO. Claro que, en este último caso, mejor prepárense para ver una de ciencia ficción. El que avisa...