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viernes, 15 de marzo de 2013

Paco

La poderosa empresa encargada de rentabilizar la fe católica a nivel mundial cuenta desde el pasado miércoles con un nuevo director general. A la vista de la deliberación final, sospecho que el Espíritu Santo -que se las sabe todas-, ha dejado por imposible la pecaminosa Europa y se ha decantado por intentar cuadrar la cuenta de resultados con la prometedora clientela latinoamericana, caldeando de paso el ambiente de la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que tendrá lugar en Brasil el próximo mes de julio. 
De momento, el nuevo elegido -un chaval de 75 años-, sigue sin defraudar en los temas básicos como la colaboración con personajes a los que conviene más encubrir que denunciar, el aborto -que "nunca es una solución"-, o el matrimonio homosexual -esa "pretensión destructiva al plan de Dios"-. 
A pesar del panorama, sigo creyendo que por primera vez este último punto tiene solución, así que, siguiendo la máxima "abre tu mente antes de abrir tu boca", instaría a Paco a aprovechar la oportunidad histórica de contar con dos papas para plantearme de una vez por todas la posibilidad de adoptar. Un gesto que no sólo supondría un acercamiento a la situación real de una sociedad que evoluciona en dirección opuesta a los principios que ha mantenido la Iglesia hasta ahora, sino que también le quitaría una horrible preocupación a ese dudoso sucesor de Darwin llamado Jorge Fernández Díaz.




jueves, 28 de febrero de 2013

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Ya faltan pocas horas para que Benedicto XVI -alias "Equis Uve Palito"- renuncie a uno de los puestos más codiciados que existen. (Mal) acostumbrado a la situación política por la que está atravesando nuestro país, he de confesar que, a ojos de un español, la inusual aparición de la palabra dimisión entre las altas esferas, más que una palabra, podría considerarse un milagro digno de canonización express
Sin embargo, por el ruido de sables que Ratzinger deja a sus espaldas, ya sea por la polémica del escándalo Vatileaks y los incesantes casos de pedofilia, o las luchas internas por su sucesión en el inminente traspaso de poderes -pese a la activa intervención del Espíritu Santo-, se intuye que, dadas las circunstancias, Benedicto XVI ha evaluado esta retirada a tiempo como el mejor escenario posible, pudiendo gozar además en adelante del tratamiento de Papa Emérito. Un tratamiento que nos lleva a una singular paradoja: Tantos años esforzándose en promover la homofobia para acabar teniendo dos Papas.